172. Como ir al videoclub te hacía enfocarte y ser más productivo

¿qué tiene que ver un vídeo club de los antiguos, en relación con tu enfoque, en poder priorizar qué va primero?, ¿por qué el exceso de ancho de banda de nuestras conexiones actuales, nos está perjudicando?, ¿ves a niños por donde tu vives jugando por las calles, por los parques, o es sólo apreciación mía de que cada vez hay menos infancia que juega, se divierte, utilizan juguetes no tecnológicos?

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172. Como ir al videoclub te hacía enfocarte y ser más productivo

 

Los recuerdos que yo tengo de mi infancia jamás los van a tener mis hijos.

Ese salir a la calle, tener una pandilla en la urbanización en la  que yo vivía.

20/30 niños y niñas todos juntos, conviviendo….

Jugar al escondite, a polis y cacos, a la botella, echar peleas, ir todos a la piscina a bañarnos, partidos entre urbanizaciones, tontear con las chicas, que si esta me gusta, que si esa no, jugar a un juego que se llamaba beso, atrevimiento o verdad…. tirarle algún tejo a alguien, o tirar la lima al suelo, sobre el barro, era impagable….

Y fíjate que yo lo he intentado. 

Nos mudamos a un piso buscando urbanización, con pistas de fútbol, baloncesto, con césped, con jardines, con bancos, una auténtica sala de juegos, pero que la miras, bajas a dar un paseo, y está desierta, sin niños, sin luz, flores, césped y sus carteles de prohibido pisar el césped que ya nadie usa.

Y que decir de los bocatas de nocilla. 

Bajarte a jugar con tu bocata, con la merienda, con tanta ansia por bajar a jugar que el bocata acababa pasto de las hormigas, o te ponías en modo efectivo, y “mordías rápido el pan con la parte del chocolate, y tirabas el resto”, aplicando el 80/20 de Pareto, mejor me como el 20% del bocata que es chocolate, y el pan, el 80% ya veremos…

Y mi barrio, mi calle, mi urbanización, por las tardes, sobre todo viernes, sábados y domingos, era una fiesta de pelotas, con pelotas, con niños corriendo, con mono loco, no sabías ni a qué jugar, ni con qué grupo juntarte, porque todo era diversión.

Estar en un sitio o en otro era perderte siempre disfrute.

Y en navidad, era tremendo. 

De veras. 

Coches teledirigidos de pilas que iban a 0 por hora, muñecas, pelotas nuevas, juegos para reunirse en torno a ese juego, existía una cosa llamada juguetes.

Pero también de niños te llevas buenas hostias.

«Traumas». Físicos, y psicológicos.

De las físicas, a mano abierta, a puño cerrado en otro momento te hablaré, aunque reconozco no me lleve muchas.

Pero psicológica, también tuve alguna.

En mi casa no había vídeo.

Ni televisión en color. 

No sé, si porque mis padres no consideraban prioritario comprarlo, o porque no se podía.

Y aún sabiendo que es porque no se podía económicamente hablando, cuando una familia se le pone entre ceja y ceja que había que comprar un vídeo, pues se compraba. Igual que si ahora hay que comprar el último terminal de 1000 €, si hay que pagarlo a plazos, pues se financia. 

Era cuestión de prioridades.

Y en esto no hemos cambiado mucho.

Lo que si resultaba tal vez más fácil, era establecer estas prioridades porque la oferta era menor, estábamos mucho menos impactados de cosas, de impactos, de publicidad, había menos ancho de banda disponible, y no nos entraba tanta información.

Y cuando por fin tuvimos el codiciado vídeo, ( fue pagándolo nosotros de nuestro bolsillo, trabajando los veranos descargando libros), yo tenía clarísimo el género que quería alquilar de pelis en VHS.

Eran las de ciencia ficción, y las de acción

Me volvía loco con películas como Alien, La guerra de las galaxias, Top Gun, Indiana Jones, y similares.

Aún recuerdo cuando salió V, una serie de alienígenas, y tías largato, medio alien medio humanas, que iban bien buenas, y comían ratones, y querían colonizar la tierra.

Verdaderamente, había más facilidad de enfoque, de centrarse, de priorizar, de tener más claras las cosas

Hoy, esto no es tan sencillo, y al ampliarse los anchos de banda, cuesta y mucho enfocarse, priorizar, determinar algo que parece muy simple:

¿QUÉ VA PRIMERO?

Lo triste, lo diferencial, es que durante muchos años, generaciones diría yo, los niños jugaban, y hoy, al menos en Granada, ya los niños no juegan en las calles, sólo doblan el cuello hacia sus dispositivos y buscan likes como posesos, subir vídeos pegándose, y otras gracias que igual te han llegado de rebote. 

Ya, no hay bocadillos de nocilla, risas, o juegos como el escondite o la lima.

Tampoco hay vídeo-clubs, con estanterías en las que ordenaban las películas, y tu ibas a elegir aquellas que te gustaban.

Con el streaming, tienes miles de títulos disponibles, y ya no sabes ni que poner.

Y hoy en día es realmente difícil, prestar la atención en una cosa, tanto para niños como para adultos.

Lo que más me extraña, es que somos muchos los que hemos disfrutado de bocatas, de jugar en la calle, incluso hemos hecho lo posible porque nuestros hijos tengan ese escenario, por si lo aprovechaban, y luego va y resulta que todo cambia, y todo se centra en unos dispositivos, en un ocio que sólo nos hace estar tras pantallas.

Y eEY cuánto más usamos la tecnología, más convencido estoy de que más foco perdemos.

Esta mañana hablaba con un abogado y un procurador, y comentaban entre risas, los diferentes métodos que tienen para gestionar tantos impactos como tienen…

Decía uno:

 

“Yo lo apunto todo en notas amarillas sobre el ordenador

También en el calendario de google”

Y me programo alarmas en el móvil y en la agenda de papel.

El otro:

“Ja ja ja, se reía uno de ellos, yo incluso a veces tengo pesadillas, porque una jueza le regaño, porque se le habían pasado algunos señalamientos….”

Insisto, cada vez nos cuesta más enfocarnos, incluso en temas de organización personal, en qué proyecto realizar de tu empresa, porque hay tantos frentes, con tan poco tiempo disponible, que es agotador.

Y esto merece una reflexión, para aquel que tenga algo de tiempo igual puede parar y reflexionar sobre esto. Otros en cambio no quieren perderse los 150 episodios que tiene la nueva temporada de los Alien vivientes…. con forma de zombies, pero que ya están más modernos, no comen ratones, y usan watsapp para comunicarse entre ellos y no telepatía como en las pelis clásicas.

La tecnología permite cosas impensables, sin duda, pero a mis hijos por ejemplo, les ha quitado un disfrute callejero que jamás conocerán, con bocadillos de nocilla, y que ha venido existiendo durante generaciones.

Conclusiones y la bicicleta de tus hijos.

Y dejamos hasta aquí este episodio, mucho más sincero, más emocional, pero que al final igual también te aporta algo de enfoque.

Igual tú también has comprado una bicicleta para tus hijos y está en el trastero, pero tenemos que obligarnos a no acomodarnos, y hacer cosas distintas.

Propon a tu hijo de salir con la bici, y pasar un rato juntos, igual te llevas un buen rato, sin esperarlo. O igual te dice, que tiene que seguir viendo las 200 series que tiene aún pendientes de Netflix, Amazon, HBO, o yo que sé que consumen ahora los niños, tik tok, instagram, o redes subterráneas que ni nos nombran, para no poder controlarlos. 

Seguimos en busca del enfoque…

Nos escuchamos pronto.

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