168. Cuando salir de la zona de confort duele (hasta físicamente)

168. Cuando salir de la zona de confort duele (hasta físicamente). ¿has frecuentado zonas, tareas, nuevas responsabilidades en las que escuchas a tu cuerpo quejarse?

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Salir de la zona de confort duele

Es ideal en los comienzos de año, plantearte retos, objetivos, metas, planificaciones, estrategias llámalas como quieras, pero alude al hecho de hacer cosas, pero cuando estas son realmente diferentes de esas que te sacan de tu zona de confort, estas pueden llegar a doler

Y en esta semana, en estos comienzos de año, estoy comenzando a frecuentar zonas que no me gustan, que mi cuerpo, mi mente rechazan por desconocidas.

Y da igual que sea eso que rechazas. En mi caso por ejemplo es mostrarme en vídeo, grabarme, hablar en público, tareas que jamás había realizado, de forma consistente, y debo decir que duelen incluso.

 

El frecuentar sitios nuevos, Zonas incómodas

Cuando trabajamos, volvemos del trabajo, comemos, volvemos al trabajo, o incluso echamos una siesta, después hacemos otras cosas, rutinarias todas, salvo ocasiones puntuales, nuestro cuerpo está “calentito”, “cómodo” en esa zona y no se revoluciona mucho.

Y vas a “tomar el café” con los compañeros.

Vas cada día a tu trabajo.

Comes con los tuyos.

Haces lo que quieras que hagas todos los días.

Incluso los fines de semana son rutinarios.

Pero cuando toca salir de ahí, empiezan los problemas.

Empiezan las inseguridades.

Empiezas a plantearte “¿qué pasaría si…?”, ¿seguro que será esta una decisión acertada?

Y yo te lo apuntaba, en relación a la incomodidad que puede provocarte hablar en público, enfrentarte a tareas nuevas, hacer cosas tecnológicas, cuando eres algo torpe digitalmente hablando, entre millones de cuestiones….

El motivo da igual realmente, simplemente no es el tuyo, es raro, diferente, nuevo, o no lo has frecuentado jamás.

Reacciones del cuerpo al salir de la zona de confort

En mi caso concreto, mi cuerpo, observándome, esta teniendo unos toques de atención, que ahora estoy percibiendo, y antes no.

Estoy más insomne de lo normal. Ya desde hace años soy insomne, duermo poco, aunque me encuentro descansado cada día, pero ahora duermo menos de lo normal.

He empezado a apretar los dientes, como si estuviera más tenso de lo normal.

En este hacer más cosas, he dejado de hacer otras “base”, “fundamentales”, de las “innegociables”, es tal el esfuerzo que supone hacer cosas nuevas, que echas muchas horas, y en mi caso, no estoy yendo al gimnasio, ni a correr mi media de días que es 5 a la semana.

Y por seguir con cosas físicas, en estas mimbres, la espalda, las cervicales, las comienzo a notar más cargadas de lo normal….

Con la alimentación ocurre otro tanto de lo mismo, o comes más y mal, porque tienes prisa, no disfrutas la comida, o ni siquiera comes si estás encerrado en esas dificultades nuevas que ahora visitas.

Las relaciones con los demás tienen otro “descuido voluntario”, porque no llegamos a todo…

Y algunas cuestiones más que no quiero extenderme.

He de reconocer que son lugares incómodos de verdad.

Sal de la zona de confort o no…

Considero de verdad, que hay que moverse, innovar, estar en zonas incómodas para evolucionar, para hacer cosas nuevas, para mejorar otras, en definitiva, para sentir que estas vivos.

Pero reconozco también que hacerlo a medio gas, pues casi no lo percibes, pero cuando entras a fondo, y tocas zonas incómodas, de esas que aparecen el:

.- ¿que pensaran los demás?
.- ¿merecerá la pena tanto esfuerzo?
.- ¿no me estaré complicando la vida?
.- Esto yo nunca lo he hecho… ¿sabré hacerlo?

Las respuestas sólo las puedes encontrar tú… pero si que es cierto que las respuestas llegan cuando te pones a la acción….

En caso de no actuar, todo queda en tus elucubraciones, en tus rumiaciones, en seguir dentro de la cueva calentito…

En estos días en los que he estado con muchas personas, hemos hablado de organización y productividad en diferentes niveles, y tipos de empresas, y al menos 5 personas, en ese estado de ansiedad, de necesidad, de estrés permanente, todos, absolutamente todos, quedaron en llamarme para trabajar sobre estos asuntos.

¿sabes cuantos me han llamado?

De 5, 1.

Y no culpo a los otros 4, porque estarán con el mismo nivel de estrés o más tras las fiestas navidades, y con más carga de trabajo aún.

O tal vez en su zona calentita, en lo que conocen, que parece incómodo, pero es conocido.

Y sobre esta reflexión corta de hoy, en formato audio, en próximos días te contaré cómo me ha ido a mi con salir de mi cueva, de la zona calentita, para tocar zonas varias, y muy incómodas.

¿habré retomado el deporte?
¿habré hecho aquello que no frecuentaba jamás o he vuelto a mi rutina templada?

En próximas fechas te cuento más….

¿y tú, has notado ese dolor físico, cuando sales de tu zona de confort, de tu cueva, de la rutina templada que todos amamos?

Y dejar el estrés para otros está muy bien, como te digo de vez en cuando, pero en ocasiones, para cambiar cosas, hay que quedarnos nosotros también con un trozo.

Seguimos.

Salir de la zona de confort

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