146. Lo que GTD no te da (al principio). Se llama FOCO.

Lo que GTD no te da (al principio), pero en cuanto te pones a hacer. Llega. Se llama FOCO.

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Lo que GTD no te da (al principio)

Siempre me he metido en líos, grandes, pequeños, algunos pagados y otros gratis.

Con todo el mundo, sobre todo con amigos y familia.

Y la fama cuesta, como decían en una serie de hace 3 o 4 años. O me falta un cero, eran 30 o 40 años.

Y cuesta conseguirla para unas cosas (como ganar dinero), pero se transmite como un virus, boca en boca (cuando de cosas gratis y marrones se trata).

Este pasado fin de semana me llamó un amigo Oscar, que es del Norte, pero vive en el Sur, para que hiciéramos juntos una chapuza, como Benito y compañía en su baño, con el agua, con la fontanería, en concreto con la ducha.

Y esto tiene muchos riesgos explícitos e implícitos.

Decirte como dato destacable, que sólo tienen un baño, y si la pifiamos, igual no pueden bañarse los niños, ni los padres, ni la suegra.

El buen samaritano

En ese “buen samaritano” en ese “misionero interior” que llevo de serie, sigamos con lo que  te contaba…

El “encargo concreto” a un no profesional, a un servidor de ustedes, era 

.- “cambiar el grifo de la bañera, por uno termostático, de esos que regulan la temperatura de manera automática”. Simplemente cambiar uno por otro.

Y se dice rápido.

Cambiar uno por otro.

Puedes repetirlo tú mismo, y verás qué rápido lo dices….

Bueno…

Una empresa que ya había acometido yo en mi casa, en la de los suegros.

Pero no en la de un amigo, cuyo piso, tiene 50.

No 50 personas viviendo allí.

50 años de antigüedad. Con todos sus días, con todos sus meses, con todos y cada uno de los 50 años de edad.

Y mi amigo fue muy comprensivo.

No te preocupes, si no puedes, o algo se fastidia llamamos a un fontanero.

Y siempre está tu orgullo:

.- Esto no se me puede resistir.

.- Tengo que ayudarlo.

.- Tengo que poder.

.- A mi con chiquitas de fontanería…

.- Si un fontanero puedo, no voy a poder yo…

Y allí me ves con mis herramientas cutres, un destornillador, y una llave inglesa para arreglar algo, que se supone era un grifo, agarrado a tuberías de plomo, o de hierro yo que sé, oxidadas, con una eslora de tuercas que ni mi llave inglesa abarcaban.

2 herramientas.

40 grados de frescor en el interior del baño.

50 años de antigüedad.

Y la primera en la frente.

Ni desaflojar el grifo podíamos.

Fui a por otra llave inglesa más grande, y ni subiéndome en la llave, cedía la grifería.

Solución.

Ya la imaginas.

Acabé sudando, frustrado, indignado, pensando en silencio….

.- Si es que ya lo decía mi padre, zapatero a tu zapato.

Ya no se pueden duchar los pobres niños… ni siquiera la suegra.

Moraleja.

Llama antes al fontanero que a un amigo para estos marrones.

Aunque incluso, fíjate lo que te digo, tengas que pagarlo tu.

¿a dónde quiero ir con toda esta batallita?

Pues que la competencia en hacer determinadas tareas, debe ser una extensión de ti, no se pueden forzar, porque posiblemente conlleve un sobreesfuerzo, un cabreo, un estrés, una ansiedad, una perdida de tiempo …. que la mayoría de las veces no compensa.

En este caso, el fontanero, en su expertice, en su saber, en sus cientos de instalaciones, con los mismos 50 grados, y 40 grados de calor, aplico más calor aún al asunto.

Sólo aplicó el Lunes al llegar a casa del amigo Oscar, un poco de calor con el soplete, y en 10 minutos ya tenía hecha la chapuza.

Completa.

Terminada.

Son 50 Euros.

No como yo y mi comprensivo amigo, Benito y Compañía. Horas de sudor, horas de frustración.

Pues igual ocurre con la gestión de tus tareas, de tus proyectos, de tus objetivos.

Tener una metodología para organizarte, esta o aquella herramienta debe ser una prolongación de ti. Un complemento, un medio para alcanzar o ayudarte a conseguir aquello que sabes hacer, en lo que eres bueno realmente. 

Esa creatividad, el desempeño que pones en las cosas, tu propia capacidad, esa confiabilidad que generas en los demás, hace que tu cliente, que tu amigo, que tu proveedor, te siga buscando, sin importarle ni un pepino qué método o herramienta utilizas.

Y si yo soy bueno, pongamos por caso, en asuntos de productividad, por eso consideró me busca la gente, debí haber declinado la oferta del fontanero a domicilio en fin de semana.

Y esto que debes considerarlo como una exageración, una idea que pega con esa profesionalización, con ese centrarse en lo suyo, no digo que no haya que ayudar a los amigos, ocurre en cierto sentido a personas, y empresas, que las forman personas.

Cuando uno está seguro de su competencia, de su creatividad, no debemos estar comparándonos todo el tiempo con qué método utilizan otros, con qué herramienta es la de moda, que inmovilizado material o inmaterial adquieren los demás, esto al fin y al cabo es miedo, inseguridad, sentirnos amenazados.

Si otros pueden que puedan.

Si otros pueden llegar más lejos con herramientas determinadas mejor para ellos.

Pero lo que la gente buscará en ti, es eso que te cuento, tu competencia, tu profesionalidad, no que hagas todo como un autómata, porque si no estaríamos hablando de que eres una cadena de montaje, o un robot, y para eso, ni siquiera te llamarían.

O si la solución está fácilmente en google, ya consultan ellos, o hablan con Siri que es muy lista.

Estos miedos de los que te hablo, ese buscar el santo grial, la herramienta perfecta es un sentimiento comprensible, tiene su sentido, debe incluso considerarse con matices, pero de ahí, a que te haga hasta perder el rumbo en aquello que debes estar haciendo va mucho trecho.

Centrándome en la productividad. Foco

Hace aproximadamente un año, decidí tomarme en serio el tema de la productividad, pero sólo estaba pensando en la competencia, en qué ofrecían otros, y sobre todo en cómo hacer la web perfecta. 

Siempre con más y más pijotadas para la web, más y más funcionalidades. Más y más recarga a mi cuartel general, cuando ni siquiera había aún soldados.

Y es que me encanta el reto de hacer cosas con la web.

Pero el que tu tengas retos personales, no significa que sea eso lo que necesita la gente, tu cliente, o sea el camino que debes seguir.

Normalmente hacemos lo que más nos gusta, aunque no sea lo más acertado.

Ya dijo Stephen King que: 

«Un escritor es un productor de palabras». 

Si produce palabras, es escritor. Si no produce palabras, no es escritor.

Un fontanero si arregla instalaciones, roturas, tuberías, es fontanero. Si no hace esos arreglos, no es fontanero. 

Y me hice una pregunta clave, que ni GTD, ni nadie me enseño. 

.- ¿cuántas palabras has escrito hoy sobre productividad?» 

Y la respuesta pico, provocó cierto pellizco en la barriga, sensación de examen oral en la facultad, pero me abrió los ojos como un búho que está muy atento. 

Había días, llevaba meses, sin escribir ni una letra.

Ni una sola. 

Por eso, ahora escribo cada día. 

Intento ayudar a alguien cada día.

Puedes comprobarlo suscribiéndote a mi boletín de 21 días con un funcionario andaluz, o asómate por mi blog. Cada día escribo sobre asuntos de productividad, de foco, de efectividad, cada día.

Y esto yo creía que no lo daba inicialmente GTD.

Pero si que lo da, y se llama FOCO, y lo obtienes cuando comienzas a andar, cuando comienzas a hacer, cuando empiezas a dimensionar todas las tareas que tienes frente a ti.

Compruebas que o te enfocas en lo importante, o jamás serás escritor. 

Ni fontanero. 

Ni carpintero…

Ni productivo, ni efectivo…

Siempre estás buscando.

¿te suena de lo que te hablo?

Es haciendo como compruebas lo que te falta y lo que te sobra.

Es con una competencia técnica en lo tuyo, lo que determina qué tareas tienes que hacer, y cuales declinar y rechazar.

Es con el conocimiento conceptual, genérico, sistemático, estratégico, lo que hace acercarte más a tus objetivos.

Es con un pensamiento del tipo que propone la psicología Gestalt, de que todos los conceptos se integran, y son interdependientes, cuando consigues una competencia, una confianza en ti, y propagas confiabilidad en los demás. Para todo, también para hacer cosas gratis.

Esto me lo ha dado GTD, haciendo, al principio mucho, cada vez más…. y fue sólo haciendo el que me di cuenta que me faltaba…

Foco.

Creí que esto al principio no me lo daba GTD, o igual no fue ese método, y fue un sentido común aplastante. 

Tienes o estás cogiendo más de lo que puedes abarcar, o el zapatero a tu zapato que decían tus padres y abuelos, o ese conocimiento popular.

También el oficio del zapatero aplica a los trabajos del conocimiento.

Seguimos, intentando buscar la luz, el foco, o con la palabra que tu identifiques la idea que va inmersa en estos minutos del audio que ahora termina.

Suerte con tu búsqueda.

Lo que GTD no te da (al principio)

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