144. Y tú, ¿cuándo sacas tiempo para disfrutar? 3 básicos para conseguirlo.

Tiempo para disfrutar. ¿Te cuesta disfrutar, tener tiempo libre? Si te pones a ver una serie de Tv, descansar, estar tirado en el sillón, te sientes culpable, y de momento te tienes que poner a trabajar, estudiar, producir. Hablaremos de la importancia de tener un método de gestión del tiempo consistente.

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Tiempo para disfrutar

¿dónde se incluye en mi productividad el tiempo de ocio?Al llegar el fin de semana, muchas personas, tenemos problemas para descansar, para desconectar.

E igual eres consciente de esto, y casi que te obligas, te sientas un rato a leer una novela, o te pones una serie de unos 45 minutos, o sales a pasear, y en poco tiempo te ataca ese sentimiento de culpabilidad de no estar produciendo, no estar trabajando en este o en aquel proyecto, o no estar formándome, reciclándome sobre mi trabajo.

Y te preguntas, ¿y entonces, cuando descanso yo?, y sobre todo, sin sentirme mal.

Si siempre que descanso, que me evado, me asalta sentimiento de culpa, ¿cómo solvento esto?

De esta cuestión trataremos hoy, un bloque de tiempo, imprescindible, el descanso, el relax, el “no hacer nada”, para luego “hacer mucho”, y cómo nos afecta.

Aprendizajes tempranos. Patrones.

Aprendemos desde el propio colegio, en edades tempranas, que tenemos que ser perfectos, muy trabajadores, ese niño bueno.

Y no se hace con maldad, se hace en el colegio, lo hacen tus padres, lo hace tu familia, tu entorno, en ese afán de que tengas un buen trabajo, seas alguien de provecho, se hace de manera involuntaria.

Y esto que tu aprendes, lo enseñas también a tus hijos, en tus círculos.

Y es cuando tu preguntabas hace tiempo, ¿puedo bajar a la calle a jugar?, cuando existía calle y gente con la que jugar, y existían juegos “normales”, cuando tus padres, te decían, primero la obligación, haz los deberes, y después, disfrutar, juegas un rato, o ya meriendas.

Y poco a poco, estas mimbres van solidificándose en ti, y aprendes, que hasta que algo no esté terminado al 100%, pues no hay otra.

.- Y te tienes que comer la verdura.
.- Hacer los deberes escritos, y estudiar sin escribir, para el examen.
.- Se pospone el bocadillo de Nocilla, hasta que acabas tus obligaciones.

Y mientras tu, escuchando a otros abajo jugando.

Nos enseñan desde una edad temprana que debemos ser perfectos antes de terminar.

Dejar todo completo.

No fue intencional, pero fue lo que nos enseñaron e igual, de esa manera involuntaria, estamos enseñando a nuestros hijos lo mismo.

Por tanto se asienta el

“La obligación antes que la diversión”

Y en un abrir y cerrar de ojos, ya eres adulto, ya tienes un trabajo, una familia, una hipoteca, y repites el modelo, el patrón que tu aprendiste.

Has vivido un patrón, y enseñas un patrón.

Pero consideró que aplazar por sistema el juego, la merienda, siempre la obligación antes que la diversión entraña un alto riesgo.

El primero es que el trabajo empiezas a odiarlo, no es divertido, y además no puedes divertirte hasta que no trabajas.

Y segundo, y el más perjudicial a largo plazo, así lo consideró: has trabajado tanto, has pospuesto tanta diversión frente a trabajo, que ahora ya no sabes divertirte, porque tu sentimiento de culpabilidad, te lo impide.

Y para evitar esto, pues está bien, ir modificando patrones, modelos que arrastramos de por vida.

Igual, de todas las tareas que tienes por hacer, el orden no importa.

Igual te merece la pena bajar a jugar con tus amigos, tomar el bocata, comer menos verdura, y si eso dejas la otra mitad para la noche, e ir haciendo tareas poco a poco, o las más importantes, y las otras no….

Para tener buenos días, no tienes porque hacer todo, y más aún en los tipos de trabajos que tenemos hoy en día.

Porque igual antes, trabajabas en una cadena de montaje, y tenías tu jornada, o eras dependiente, empleado, hacías tus horas y volvías a casa.

Trabajos complejos, tiempos erráticos.

Pero los tipos de trabajo de hoy, son tan complejos, que siempre hay más tareas por hacer, y más y más.

Por lo que las premisas, los automatismos, los patrones clásicos no nos sirven porque nos generarían frustraciones increíbles, o jornadas maratonianas de 48 horas sin parar, y aún así no haríamos el trabajo de forma completa, sin contar con que seguramente caeríamos enfermos. Esto implica que debemos tener métodos para gestionar el tiempo.

Por eso, considero importante, no sólo que los adultos aprendamos a realizar tareas de forma priorizada, de forma inteligente, en el que midas que grado de fuerza tienes, que tiempo dispones, si has trabajado ya suficiente por hoy.

Me decía el otro día una persona que está preparando maratones, que tenía que hacer los entrenos que le ponía su entrenador, por ejemplo, tiradas largas corriendo de 30 km, los días que tocaban.

Trabajo y más trabajo. ¿A cualquier precio?

Pero su entrenador no podía conocer, si él, motivado por el pequeño de la casa, no había pegado ojo la noche anterior.

Con lo que es interesante esa priorización, ese tener en cuenta variables que sólo tu conoces, y si puedes transmitirlas a los niños de forma diferente a como lo han hecho contigo ideal.

Y si un día, siendo previsor en estudios, en trabajo, adelantándote a las urgencias, y a esos plazos o vencimientos tan ajustados, trabajamos de forma más anticipada, si un día quieres pasar de verdura, de bajarte al patio a jugar, o de estar toda una tarde en el sillón sin hacer nada, pues no ocurrirá nada.

Y con condiciones de este tipo, teniéndolas claras, pues puedes permitirte descansar.

Tengo para hoy la Tarea A. Me concentraré profundamente en ella para terminarla, sin distracciones. A tope.

Para el supuesto de que no puede trabajar en esa tarea A ahora, hoy, esta tarde, tenga un plan para cuando lo haga: prográmelas para más adelante.

E igual que vamos teniendo pequeñas victorias con las Tareas A, es fundamental tener tareas de descanso.

No aplica siempre el primero la obligación, después la diversión.

Existen otras variables.

Primero la diversión, después la obligación…. si es que el pequeño de la casa, me ha dejado descansar.

Es esa intencionalidad, esa voluntad, ese pensar por encima del trabajo, lo que nos provoca respuestas positivas, el tener huecos para descansar.

No es normal que te vayas de vacaciones, que estés un domingo entre amigos, y no puedas parar de trabajar mentalmente, no estés, y escuches cuando estas con el mono loco, dándole al molina, rumiando una y otra vez que deberías estar haciendo…..:

¿en dónde estás?. Estás ausente por completo.

Tenemos la capacidad de hacer que cada día sea genial. De hecho, cada día es un buen día. Solo algunos días son menos geniales que otros.

Yo he bloqueado cada día trabajar tope 9 horas.

Las tardes por ejemplo son sagradas.

Deporte y Familia.

Puede venirte muy bien, dibujar en la rueda de la vida, algo que representa muy bien, el volumen de implicación que tienes en las áreas de tu vida. Es de Zig Ziglar y es básicamente un gráfico circular de diferentes áreas de tu vida. Y todo el concepto es que si una de estas áreas no está donde quieres que esté o no es saludable, no está llena, entonces la rueda es plana.

En relación con los hábitos, las inercias perjudiciales, el exceso de esfuerzo en las cosas, requiere para que se produzca un cambio, romper la tendencia, cambiar tu primero por dentro, tener claro y diáfano tus prioridades de vida, y así luego, ya podrás cambiar por fuera, y no dedicar tu vida a trabajar, en vez de trabajar para vivir.

Es interesante que todos tus días cuenten. No tener días que son de suma cero, de los que dices, podía haber no existido ese día.

Lo que me lleva a la segunda conclusión, después de la importancia de tener un método de gestión del tiempo, que autoconocernos, es fundamental, cuales son nuestras motivaciones, porque hacemos lo que hacemos.

La tecnología, tu capacidad, lo que tu aprendiste de pequeño, primero la obligación, después la diversión, tiene sus riesgos como has podido ver.

Mis básicos cada día

Yo tengo 3 items a cumplir, para hacer que cada día cuente:

.- Aplicar inteligencia corporal: hacer deporte al menos 5 días por semana, comer sano, descansar lo que necesites para estar descansado.

.- Aplicar inteligencia mental: hacer lo que pueda en mi trabajo, durante las horas de las que establezco como de trabajo, estar a tope, centrado, estudiar, progresar, no volverme obsoleto.

.- Aplicar inteligencia emocional: estar con la familia, leer novelas, ser empático, cuidar de amistades y amigos, intentar generar impactos positivos en toda persona que te encuentres, y sobre todo saber quien soy, como soy, y no plantearme el porque de las cosas, que denota pasado, sino el para que, que pretende un futuro, una proyección, un alcanzar objetivos.

Y hasta aquí las reflexiones de hoy.

Reflexiones cómo no de productividad, de descanso, de efectivida, como dice el amigo Jair, de efectivida.es

Y todo eso con el espíritu de que cada día cuente, y no sean días de suma cero, en los que si unes todos los puntos de lo hecho, sólo obtienes:

Primero la obligación y nunca la diversión.

Y ahora, a por los 10 km de running… o a jugar con los niños, o sencillamente a no hacer nada.

Seguimos.

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